El trabajo y su afectación psicológica

INTRODUCCIÓN

Los “riesgos psicosociales” (como los llama la ley de Prevención de Riesgos Laborales) son afecciones mentales que han sido estudiadas y desarrolladas por expertos; sin embargo, la Ley de P. R. L., aunque los reconoce, ni los tiene en cuenta ni los previene.

El trabajo, no solo desgasta físicamente, sino que también afecta a la faceta psíquica de las personas. Estamos tan acostumbradas al estrés, los abusos, la depresión… causadas por y en el trabajo, que la sociedad ya no las ve raras.

La ausencia de salud mental laboral es más común de lo que se piensa, pues en los medios de comunicación no se refleja ni su gravedad ni su frecuencia; el que la sufre, suele adquirir una postura de avergonzamiento hacia ella y al que la provoca, no le interesa hacerlo público. Sin embargo, es necesario destacar su importancia ya que puede llegar a afectar muy negativamente a la vida de las personas, haciendo llegar hasta el límite, la muerte.

AFECTACIÓN MENTAL Y TRABAJO. ¿TE SIENTES IDENTIFICADO?

Se van a exponer algunas de las afecciones mentales relacionadas con el trabajo. Puede que después de conocerlas, reflexiones y creas que tú padeces alguna de ellas; puede que te des cuenta de que una colega lo está padeciendo; en todo caso, ¡conocerás su existencia!

Síndrome de desgaste profesional o Burnout

Esta dolencia, aparece tipificada en la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud y se habló de ella por primera vez en 1974.

Este síndrome afecta sobre todo a personas que desempeñan profesiones asistenciales (psicólogas, enfermeros, médicos, terapeutas ocupacionales, nutricionistas, docentes, teleoperadores…), aunque recientemente, también a trabajos no asistenciales (deportistas de élite, ingenieras).

Es más común cuando hay horarios variables y muy largos, baja remuneración, escasa formación para desempeñar las labores y ambiente muy exigente.

Aparecen dolores de cabeza, cuesta conciliar el sueño, se tienen pesadillas; se está nervioso, agresivo, irritable o deprimido; etc. No es raro que la trabajadora empiece a dejar de ir a trabajar, se aisle y discuta con sus compañeros y familiares, no se organice bien o trate de adoptar más responsabilidades. También se da un mayor consumo de tóxicos como cafeína, alcohol, tabaco y drogas, aislamiento, conflictos familiares e interpersonales en general.

Síndrome de acoso o mobbing

El fenómeno del mobbing fue estudiado y denominado por primera vez por H. Leymann en la década de 1980. El concepto viene de la ciencia que estudia los animales y alude al comportamiento defensivo mediante el atosigamiento que lleva un grupo de pájaros pequeños contra un pájaro enemigo mayor, finalizando con la huida o la muerte de este último. Llevado al mundo laboral, surge el mobbing, consistente en la gran presión psicológica que una o más personas ejercen sistemáticamente durante meses sobre otra persona en el lugar donde trabajan: “nadie desayuna contigo, nadie comparte una confidencia ni una charla en la máquina de café, comes solo en el office, y si tú te acercas a ellos o inicias algún comentario, se van diciendo “yo no quiero problemas” ”

Las causas del acoso laboral pueden ser: el síndrome del chivo expiatorio cuando hay problemas en la empresa, el deseo de deshacerse de un miembro de la plantilla, celos o envidias por parte del acosador. El/Los acosador/es tratará/n de reprimir al sujeto impidiendo que se exprese, aislándole, desacreditándole, reduciendo sus tareas o forzándole a que realice trabajos que le pongan en riesgo físico o psicológico. La acosada empieza a sentirse raro, a ponerse nervioso, a temer que le despidan, a tener pensamientos recurrentes que dan vueltas circulares en su cerebro (creer que el van a despedir, que no vale para nada, que la mantienen por pena, que no va a poder pagar el alquiler, a verse en la indigencia, abandonado por su familia, sus amigos, sólo, enfermo, etc…) y este pensamiento no le deja dormir. Esta incertidumbre más la falta de sueño seguida de la pérdida de apetito y el aislamiento social para no “tener que hablar del tema”, le producen un estrés tan intenso y duradero que afectan a sus capacidades de razonamiento, lógica-deducción, concentración, atención, memoria, pierde hasta el gusto por la vida y a menudo acaba en las urgencias del hospital más cercano.

Adicción al trabajo o workaholism

La traducción al español sería trabajólico o trabajoadicto y se relaciona con los desórdenes de personalidad obsesivo-compulsivos en el ámbito laboral.

La adicción al trabajo consiste en la necesidad imperiosa de trabajar sin parar quedando en un segundo plano el resto de facetas de la vida de una persona, como la familia, el ocio o la vida social.

El miedo a perder el trabajo, compañeros competitivos, aspiraciones de ascender en la empresa, miedo a los jefes o la presión social (económica, familiar, etc) son algunas de las situaciones que terminan desencadenando esta adicción.

Una característica del “workaholism” es la elaboración escrupulosas de listas de cosas por hacer. La necesidad de hacerlo todo y bien hace que acumulen gran cantidad de estrés y ansiedad, estén irritables en el trabajo y en casa (debilitando todas las relaciones sociales) y, a la par, se depriman y les cueste dormir al pensar que no hacen suficiente y querer abarcar todavía más.

Síndrome de fatiga crónica o gripe del yuppie

Comenzó a oírse hablar del síndrome de fatiga crónica a finales del siglo XX para referirse a los jóvenes ejecutivos que pretendían trabajar lo máximo para ganar todo el dinero posible y, así, ganar fama; eso sí, a costa de su salud. Así, a los médico les llamó la atención el mal aspecto de estos jóvenes causado por el gran estrés al que se sometían denominando a la enfermedad fatiga crónica.

La gripe del yuppie se caracteriza por los siguientes síntomas prolongados durante seis o más meses: pérdida de memoria reciente o dificultad para concentrarse, dolor de cabeza constante o de garganta, ganglios hinchados en axilas o cuello, dolores musculares o articulares, insomnio.

Aunque este síndrome se relaciona con el estrés laboral, no se sabe muy bien cómo llegan a relacionarse la afectación psicológica con la física.