28 de abril, día de la Seguridad y la Salud en el Trabajo y Día Internacional en Memoria de los Trabajadores Fallecidos y Heridos

Cada año mueren en el mundo 2,3 millones de personas por accidentes o enfermedades laborales. En España, durante 2017 se registraron 618 muertes en accidente laboral. En el periodo comprendido entre enero y febrero de 2018 ya son 103 las personas muertas. Las cifras aumentan cada año.

En estas cifras no están contabilizados los accidentes de personas sin contrato, un elevado porcentaje de personas autónomas, becarias o personas en cuyos países las condiciones laborales son precarias y las empresas no están sujetas a ningún tipo de control.

Muchas multinacionales optan por la descentralización de la producción, instalándose en países donde se pueden ahorrar no solo en salarios, sino también en seguridad laboral y multas por incumplimiento de estas normativas.

Muchas empresas ofrecen sus propios cursos de formación en materia de prevención de riesgos laborales sin que se controle si se han impartido las horas prácticas necesarias. En muchos casos haciendo que los trabajadores firmen la asistencia a cursos que ni si quiera se han impartido.

Las enfermedades profesionales, causantes de la muerte de más de 2 millones de personas en todo el mundo cada año continúan aumentando. En España estas cifras no llegan al 2% de los accidentes laborales, muchas enfermedades no son declaradas enfermedad profesional, con lo que esto supone: que no se tomen medidas preventivas y los trabajadores continúen expuestos a los riesgos que las provocan.

Los trabajadores no somos más que cifras para la patronal, tan solo les preocupan las vidas humanas si les cuestan dinero y de momento estas muertes salen muy baratas.

La mayor parte de las muertes por accidente laboral y enfermedad profesional podrían evitarse. No son muertes, son asesinatos, y no podemos permitir que esto continúe siendo así. Es fundamental dar visibilidad a la necesidad de que las empresas se centren en la prevención de la vida de sus trabajadores y no en su cuenta de beneficios.

Exigimos que se reconozca toda muerte que se produzca en el trabajo como accidente laboral.

Exigimos que las enfermedades provocadas por el acoso y estrés laboral sean consideradas como enfermedad profesional.

Exigimos el fin de la precariedad y de la subcontratación.

Exigimos responsabilidad penal para los empresarios en todos los accidentes laborales.

¡No son accidentes, son asesinatos! ¡El estado y las mutuas son cómplices!